Sin dudas se me hiso muy duro subir las dunas, en apariencia, parece cercano y fácil, pero poco a poco la caminata se vuelve mas fatigosa, debido a la arena suelta que se te incrusta en los pies. el aire y el sol te acompañan de forma contrastante, se disfruta cada paso, como si fueran pasos de la vida. la belleza en la cual te sumerges ,cuando giras y miras el horizonte, se hace impactante, tan nítida y deslumbrante, los colores tierra y marmolados de montañas, pueden contar millones de años de historias y tu te vuelves cada vez más pequeña, sientes la conexión y finalmente de das cuenta que naciste de la tierra...al menos, para mi, así fue...y al final... queda mirar el inmenso cielo, para tomar un pequeño respiro.
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