jueves, 14 de abril de 2011

Un roble lo crean dos fuerzas simultáneas. Evi­dentemente, la primera es la bellota, la semilla que contiene la pro­mesa y el potencial, que al crecer se convierte en el árbol. Eso está clarísimo. Pero son pocos los que reconocen otra fuerza impor­tante, la del árbol futuro, cuya ansia de existir es tan enorme que hace eclosionar y brotar la bellota, llenándola de vigor, guiando la evolución desde la nada hasta la madurez. Hasta tal punto que, en opinión de los filósofos zen, es el propio roble quien crea la be­llota de la que nace.




martes, 12 de abril de 2011

He tenido   un cúmulo de sueños, 
Enredados torcidos,  casi ya olvidados;
He recordado mil y una sensaciones que me devuelven a un mismo punto,
No he podido aun explicar los mil sueños locos;
No he podido aún tenerlos,
Tampoco compararlos.